jueves, 24 de septiembre de 2020

Columnas: Luis Velázquez

Escenarios

 

•Paraíso socialista

•Economía arruinada

•Venta de esperanzas

 

Luis Velázquez

24 de septiembre de 2020

 

UNO. Paraíso socialista

 

El gobierno de Veracruz alardeaba que iniciaría una nueva era, un nuevo tiempo, en Veracruz, casi casi, el paraíso socialista.

Y así lo festinó durante varios meses hasta que de pronto comenzó la pesadilla atroz con el tiradero de cadáveres.

Fue peor, sin embargo, cuando más de un año después, llegó la pandemia. Y la recesión. Y el desempleo.

Lo peor, entre lo peor, la economía en caída libre.

Y como nunca el góber machetero es, ni será (irreverencia y sacrilegio solo pensarlo) Jesucristo, entonces, cada habitante de Veracruz seguirá buscando otros caminos por donde trotar para llevar el itacate a casa.

 

DOS. Vaya recuperación económica

 

Queda claro: en la viña del Señor, una cosita es la utopía, y otra, las circunstancias.

Ahora, por más y más que desde la conferencia mañanera y desde el palacio de gobierno de Xalapa gritoneen que pronto, antes de que el gallito cante 3 veces, la recuperación económica estará aquí, nadie cree. En todo caso, solo creen los ilusos, los utópicos, los profetas de MORENA.

 

TRES. Arrasa economía con la política

 

Empresas quebradas y cerradas. Desempleo galopante, creciendo. Subempleo. Salarios insultantes, de hambre. Sectores sociales pidiendo limosna en la vía pública.

Teiboleras ofreciendo servicio a domicilio y table-dance virtual. La SEDECO vendiendo higos y mangos y el Ayuntamiento de Xalapa vendiendo pambazos.

La economía, arrasando a la política. Además del tiradero de cadáveres y de impunidad.

Caray, los malandros secuestrando, desaparecido, asesinado y decapitando a un reportero de Tezonapa, Julio Valdivia Rodríguez, quien para llevar de comer a casa vendía un día tamales y al siguiente donas y al siguiente otra vez tamales y así de manera sucesiva, ininterrumpida.

 

CUATRO. Ningún centavito en el bolsillo

 

El proyecto político y social de MORENA “haciendo agua”. El paraíso socialista soñado por la izquierda, aquel que subasta los derechos humanos, desdibujado en Veracruz.

Casi 2 años después es el Veracruz que las tribus de MORENA han podido construir. Y como la población civil siempre tiene necesidad de un líder, un amuleto, una figura sacrosanta, un líder, un guía, un tlatoani, entonces, sigue creyendo en López Obrador.

Pero si cada jefe de familia se mete la mano al bolsillo ningún centavito encontrará.

Cada día es un nuevo comienzo, siempre adverso y huracanado. Así oficien misa.

 

CINCO. El desencanto

 

Hacia mediados del año 2018, cuando la elección presidencial y de gobernador en Veracruz, treinta millones de mexicanos creían en el nuevo enviado de Dios.

Pero en la mayor parte de los corazones y las neuronas ciudadanas, la fe y la esperanza se han dispersado.

Sea el coronavirus, la recesión, la palabra incumplida, la venta fallida de esperanzas, el chorizo verbal, Veracruz es sinónimo de miseria y pobreza, desempleo, delincuencia organizada y común y un espantoso desencanto social y económico.

 

SEIS. ¿Cuándo se jodió Veracruz?

 

El góber no es Jesucristo. Y ni modo de creer en su retórica de que caminamos al paraíso que significa el fin de la pandemia, la recuperación económica, la calidad educativa y de salud, el desarrollo humano y el empleo seguro y estable y pagado con justicia social.

Pero más todavía que trotamos a mil por hora camino a la tranquilidad provinciana para disfrutar los días y las noches sin sobresaltos a un secuestro, una desaparición, un asesinato, una fosa clandestina.

Solo quedaría preguntarse como Zavalita, el reportero de “Conversación en la catedral” de Mario Vargas Llosa ¿cuándo y por qué se jodió Veracruz con MORENA… que jodido, claro, lo habían dejado el PAN, el PRI y el PRD?

 

Expediente 2020

Movilidad académica

Luis Velázquez

24 de septiembre de 2020

 

La movilidad académica en las universidades públicas y privadas es uno de los atractivos más importantes para los jóvenes. La mayoría de ellos, quizá todos, suelen decidir su ingreso en base a la posibilidad de cursar la carrera en varias instituciones, tanto del país como del extranjero.

Por ejemplo, una chica originaria de Tamaulipas estudió Comunicación los dos primeros semestres en Tampico. El siguiente, en la FACICO de la Universidad Veracruzana, UV. Ahora, cursa el cuarto en la UNAM. Luego, pasará a la Escuela Carlos Septién García. Y el sexto, séptimo y octavo lo tiene planeado estudiar en Estados Unidos y Europa. De preferencia, España y Francia. Domina el inglés y estudia en grado avanzado el francés.

Incluso, desde ahora se mira y sueña reportera en las grandes ligas. Primero, en la Ciudad de México, y luego en Europa. Es más, cubriendo frentes bélicos, dice.

Serán las ganas de descubrir el mundo. Acaso, los deseos de viajar. Quizá, conocer experiencias académicas. Acaso, formarse en las grandes y mejores universidades para que nadie les cuente. Quizá, la nueva generación juvenil del mundo.

Por eso, universidad limitada a la aldea y la provincia sin mirar el bosque nacional y extranjero está perdida.

Nada vuelve más atractivo y productivo a un colegio de estudios superiores como la movilidad y en donde las universidades prestigiadas llevan la preferencia porque sus homólogas del extranjero, las mejores y las mejores entre las mejores, aceptan acuerdos.

Antes, era, todavía, la calidad académica de los maestros, todos, pues uno o dos es insuficiente. También, la impresionante calidad de las instalaciones. Ahora, y desde hace un ratito, parece, la movilidad y que al mismo tiempo, ha remontado el vuelo como “la joya de la corona” académica.

 

CABALGANDO EL MUNDO

 

Mucha movilidad tiene la UV. La UNAM, “por mi raza hablará mi espíritu”, ni se diga. También, el Tec de Monterrey. Y la Universidad Cristóbal Colón. Y la UVM, Universidad del Valle de México, incluso, con sus campus en el país.

Se vuelven así un atractivo para los chicos. El espíritu de Hernán Cortés y La Malinche conquistando mundo cabalga en ellos.

Lo dijo Octavio Paz: “Somos contemporáneos de todos los hombres”.

Lo repitió Jorge Volpi: “Desde que empecé a vivir en París me volví latinoamericano”.

El mundo, ya se sabe, es una aldea. El coronavirus es la última prueba de la universalidad del planeta. Lo que sucede en el otro extremo geográfico incide en el ranchito más modesto de Veracruz. Más de mil indígenas, habitantes de las zonas serranas, con el COVID.

Y si los chicos de hoy nacieron con una computadora, un cel y un IPAD bajo el brazo, la conversión académica fue en automático.

Felices cuando empezaron a descubrir el mundo y de pronto advirtieron que tenían amigos en África, Malasia, India, China, Egipto, etcétera, y con quienes se escribían correos electrónicos y hasta Zoom aplican ahora.

Por eso, los padres de familia, tan provincianos que solemos ser porque así fuimos formados en la mayoría, hemos de abrirnos cuando los hijos plantean la movilidad académica en su carrera universitaria.

En el siglo pasado, por ejemplo, una película fue filmada con el sugerente título de “Cuando los hijos se van”.

Y en este siglo otra película fue filmada. Se llama “Cuando los hijos regresan”.

Los hijos, pues, mirando el mundo como si fuera la colonia popular del municipio donde viven. Estarían lejos, pero cercanos.

 

POSGRADOS EN LÍNEA

 

La movilidad es recíproca. Los chicos de América Latina y Europa, por ejemplo, en Veracruz, cursando la universidad.

La fama, por ejemplo, de la FACICO-UV llegó a Europa y un chico, italiano parece, cursó en el campus de Boca del Río. También, unas chicas de AL. También, estudiantes del interior del país y desde hace quizá una década.

Estuvieron un semestre y siguieron caminando. En ningún momento por un desencanto, sino porque el proyecto de sus vidas así lo bosquejaron.

Por eso, quizá los programas académicos se están volviendo más universales, pues finalmente, la operación, digamos, de la próstata requiere el mismo dominio médico aquí que en el otro extremo geográfico, aun cuando, desde luego, en unos hospitales sigue aplicándose con el cuchillito y en otros con rayos láser.

El padre de familia escucha a los hijos platicar con sus compañeros y en todos los casos la movilidad académica permea.

Constituye una maravilla ver a cada uno navegando en Internet buscando información y hasta dialogando con los profesores de otras latitudes geográficas explorando posibilidades.

Se trata, todo indica, y desde hace ratito, ahora más sólido que nunca, del gran descubrimiento pedagógico para una nueva vida, más intensa, más realizada y más desarrollada, alternando, incluso, con las maestrías y doctorados en línea con las casas de estudio más prestigiadas del planeta y con la misma, o mayor, rigurosidad académica del salón de clases.

 

Barandal

 

•Peluquero con Parkinson

•Especie de maldición

•Un hombre derrotado

 

Luis Velázquez

24 de septiembre de 2020

 

ESCALERAS: Muchos años después, el peluquero del barrio lloraba. Y lloraba de pronto cuando experto en el manejo de la tijera y la navaja para rasurar el pelo, el bigote y la barba, el mal de Parkinson le sobrevino.

Su único ingreso, y a comisión (el 60 por ciento para la dueña de la peluquería, herencia familiar, y el resto para los empleados), estaba sujeto al salario precario y las propinas.

Y con tres hijos y una esposa, el Parkinson se convirtió en una especie de maldición.

 

PASAMANOS: Siguió en la chamba, pero escaso, poco, limitado tiempo. Fue retirado del servicio luego de que hirió a un cliente en la barbilla. Y como el pulso le fallaba, también picoteó en la cabeza a otros.

El Parkinson, como la peor enfermedad de su vida, de igual manera, digamos, como para un playboy el mal de la próstata y para un beisbolista la presión arterial alta.

Jubilado en el Seguro Social, su pensión llegaba a tres mil pesos mensuales. Nada, con un trío de hijos creciendo soñando con la universidad.

 

CORREDORES: Un hijo, el mayor, se metió de peluquero, pero terminó de migrante sin papeles en Estados Unidos. La hija solo cursó la secundaria y a emplearse como trabajadora doméstica con la familia de un cliente.

Los dos hijos mayores fueron solidarios y están pagando la universidad del hijo menor. Y lo que cae de la pensión, apenas para comer una quincena.

El Parkinson le llegó a los sesenta años de edad. Los días más ríspidos los vivió sentado en un rincón de la peluquería esperando que algún cliente fiel lo buscara. Pero como la fama del mal trascendió pronto y rápido, los ahuyentaba.

La dueña y gerente general le pidió su retiro. Tu jubilación está lista, le dijo, quizá, solidaria.

 

BALCONES: Como peluquero era un hombre que nunca, jamás, hablaba ni formaba plática, a menos que el cliente la iniciara. Callado, se esmeraba en cada corte de pelo como obra máxima de creación artística.

Las tijeras y la navaja las tenía bien afiladitas, el pulso firme, y cuando la enfermedad fue ganando espacio y vigencia en sus días y noches, la tristeza lo avasalló y se volvió más callado, por más que la hija intentaba alegrar sus horas.

PASILLOS: Se llamaba Aurelio. Y a sus colegas entristecía que todas las mañanas, como en los últimos treinta años llegara a la peluquería puntual, bien bañadito y mejor rasurado, para esperar a los clientes, y ahora, ni modo, la jubilación forzada.

Era un hombre de baja estatura, chaparrito, con una guayabera de manga corta que usaba y parecía bata para dormir. Flaco, más o menos como Agustín Lara, las arrugas se amontonaban en la frente, la cara, el cuello y las manos que parecían aletear con el Parkinson como un caballo desbocado, sin freno, en el carril, y que siempre lo avergonzaba como si la enfermedad fuera el peor mal del mundo.

 

VENTANAS: Todo en Aurelio estaba apachurrado. Con las pilas bajas, el estado de ánimo era deplorable. Más que la tristeza, la depresión germinando en tierra fértil. Y la verdad daba mucha tristeza mirarlo, porque hasta su mirada estaba llena de dolor, sin brillo ni resplandor, sin fuego ni alegría.

Era la suya la imagen de un hombre derrotado y aniquilado porque sus manos eran el instrumento de trabajo y eficacia y sus manos estaban de hecho muertas, sin vida. Fue cuando comenzó a pensar en el suicidio…

Su esquela la vimos en el periódico a nombre de la Unión de Peluqueros dando el pésame a la familia.

 

Malecón del Paseo

 

•La fe y la esperanza

•Realidad adversa

•Los días oscuros

 

Luis Velázquez

24 de septiembre de 2020

 

EMBARCADERO: Muchos predican que en este tiempo de la pandemia y la recesión hemos de tener fe, mucha fe, y esperanza, mucha esperanza… Desde luego, se respetan sus creencias, pero… Pero resulta inverosímil tener fe y esperanza cuando la realidad es tan adversa… Por ejemplo, hay padres y jefes de familia desempleados desde hace un semestre, aun cuando antes del virus el número de cesantes y de subempleados con salarios de hambre, insultantes, era muchísimo mayor… Además, cuando los vientos huracanados arrecian todos los días y en contra, se vuelve tarea descomunal, imposible, abrigar la confianza de un nuevo día radiante…

 

ROMPEOLAS: La fe y la esperanza son virtudes religiosas… Están hechas, concebidas, para tener la seguridad y la certeza de que luego de la muerte hay otro mundo donde las personas buenas en la tierra irán al cielo al lado del Ser Superior, mientras los malos al infierno con Luzbel y los medio buenos o medio malos al purgatorio con la posibilidad de ascender al cielo pagados los pecados mortales y veniales… Pero en cuestiones de la vida diaria, la vida terrenal, el único sostén es la razón, las razones poderosas de la razón, y la ciencia, digamos, cuando se vive y padece con enfermedad canija…

 

ASTILLEROS: La fe y la esperanza tienen límites ante la razón y la razón ante la esperanza y la fe… Cada parte en sus espacios, se atraviesan, digamos, los milagros… Los milagros que son parte de la fe, nunca de la razón… Y cuando de un mes a otro, una persona desempleada toca puertas por todos lados y todas, años, incluso, permanecen cerradas, sin una abertura en la puerta trasera o en las ventanas, entonces, ni modo de seguir creyendo, y a ciegas, en la fe y la esperanza…

 

ESCOLLERAS: Desde la fe, y con muchísima, harta esperanza, hay quienes bajan del cielo a los santos para un milagro… Y por más oraciones y cadenas de oración y misas el tiempo transcurre y el Ser Superior estará ocupado en otras tareas y nunca escucha y menos otorga una respuesta concreta y específica… Claro, la Biblia se amarra “los dedos antes de la cortada” y dice que cuando se pide al Ser Superior un milagrito, el milagrito de un empleo o salvar una vida, por ejemplo, sin una respuesta significa que la persona agravió a Dios y por eso mismo lo abandona a su suerte… Ajá…

 

PLAZOLETA: Ene número de veces hemos preguntado las razones por las cuales una tía toda su vida estuvo enferma… Y en los últimos diez años de su vida terminó postrada en la cama, sin moverse, vida vegetativa, la carne llagada, y mujer buena, absolutamente buena, encomendada millón de veces a todos los santos, nunca llegó el milagro… Y ni modo de culpar al Ser Superior…

Simple y llanamente, nació con graves problemas físicos y jamás se recuperó por más operaciones quirúrgicas…

PALMERAS: Por eso resulta insólito predicar desde el púlpito que la pandemia, la recesión, el desempleo y el tiradero de cadáveres y el tiradero de impunidad necesitan entrar al terreno de la fe y la esperanza para que pronto la vida cambie… Se trata de una burda “tomadura de pelo” y una vacilada… 6 meses después del COVID ahí están los hechos concretos y específicos… Cada vez más contagiados y más muertos y más recrudecida la recesión, con todo y que cada quien traiga en su carterita una estampita con la leyenda de “Detente enemigo/ Jesús está conmigo”…

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